Kibbutz Contemporary Dance Company. La danza de la vida.

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“Oh, my broken lamb

I worry when you cry
Baby’s gonna fetch ya
Horses in the sky”

 

Una de las cosas más estimulantes de la carrera dancística es observar la forma de trabajar de otras compañías y el modo de vida de otros bailarines y coreógrafos. Apreciar cuántas formas distintas hay de vivir la danza en otras culturas es un descubrimiento maravilloso y  ser testigo de este intercambio al recibir compañías extranjeras en México siempre es una interesante experiencia que muchas veces impacta de manera transcendental tanto al público en general como a quienes nos dedicamos a ella.

Kibbutz Dance Company genera esta experiencia. Para hablar de  sus orígenes, es importante mencionar a Yehudit Arnon, una mujer que dedicó su vida a la danza en un sentido profundamente literal.

Nacida en Checoslovaquia, sobrevivió al campo de concentración de Auschwitz, lugar donde las historias de supervivencia  siempre han sido, sobra decirlo, sumamente conmovedoras. La anécdota de la joven bailarina Yehudit no lo es menos: un día, durante la fiesta de Navidad, fue forzada por los soldados alemanes a bailar para ellos. Al negarse, momento que ella recordaría como la primera vez que tuvo la libertad y valentía para decir convencida  “NO”, asumió que su destino sería el fusilamiento. No fue así; ella simplemente fue obligada a permanecer largas horas sentada y descalza sobre la nieve.

Yehudit Arnon se dijo a sí misma que, de lograr sobrevivir a esa experiencia, dedicaría toda su vida al arte de la danza. Y así lo hizo. Su proyecto más importante: Kibbutz Dance Company, consolidada en Israel en la década de los 70.

Existen aproximadamente doscientos kibbutz en Israel. Estas comunidades, principalmente agrícolas y autosustentables actúan bajo una filosofía de comunión con la naturaleza, trabajo democrático y práctica del judaísmo, a la vez que juegan un papel central en el desarrollo económico del país.

Al norte de Israel se localiza  Kibbutz Ga`aton, residencia de la International Dance Village, una valiosa comunidad dancística donde se da paso a la creación, educación e intercambio con bailarines de todo el mundo y que también es sede de la compañía a la que Yehudit Arnon dio vida y que vimos presentarse recientemente en la ciudad de México.

Con tales características, esta es una compañía que se percibe diferente, exótica. Su programa en la Sala Miguel Covarrubias presentó la obra Horses in the sky, interpretada por dieciséis bailarines y que transcurrió como una pieza electrizante. El coreógrafo y también director artístico de la compañía, Rami Be’er, sucesor de Yahudit Arnon, está convencido de que el cuerpo humano es una fuente de inspiración constante y dice: “Los bailarines están entrenados en técnica clásica pero no respiran la técnica clásica en el escenario”. Horses in the sky es una obra abstracta que refleja las propias visiones de Be’er, (quien también diseño el vestuario y la iluminación)  y lo que sucede cuando escucha la música: las imágenes y movimiento que surgen de su propia interpretación de un universo caótico.

La coreografía, que toma su título de una canción del grupo Silver Mt Zion, permite mostrar a cada intérprete su personalidad, estilo y temperamento. La música se conforma de diecinueve canciones, desde Micachu and The shapes, hasta BjÓrk pasando por Kid Koala y Elvis Presley.

La obra no tiene prisa, hay tiempo para duetos, solos, tríos, cuerpos de baile; los solos son originales, el espectador no nota secuencias demasiado repetitivas, de las series grupales impresiona la sincronía, Rami Be´er crea conjuntos de cuerpos que se fragmentan para después volver a reunirse en emotivos unísonos. La coreografía es completa, física, emotiva, excitante, vanguardista.

Los bailarines de esta pieza son artistas que experimentan la danza de una manera que nos resulta a casi todos ajena: comparten la vida dentro del Kibbutz. Ellos viven, comen, duermen, se relacionan, ensayan, producen, dan funciones y reciben bailarines y turistas de todo el mundo dentro de su congregación en la International Dance Village; su vínculo se percibe viéndolos bailar. Cada uno en la comunidad es único en su aportación y también así como miembro de la compañía.

Kibbutz Dance Company reúne una arraigada identidad cultural con un intercambio internacional muy amplio, es un gran ejemplo de como la danza es una forma de vida y de que una compañía debe de ser mucho más que excelentes integrantes desligados unos de otros. Durante la segunda guerra mundial, Yehudit Arnon supo que estaba bailando en un mundo dividido y creó un lugar que usa la danza como el puente más puro para unir y hermanar a una comunidad entera.

 

Kibbutz Dance Company se presentó en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario el pasado mes de octubre, en la Ciudad de México.

Gracias una vez más a Interdanza por el espacio para escribir.

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