De ver, sentir y bailar los Cuatro Cisnes

IMG_1125

 

Cuento.

Aplaudo al final del Pas de deux del cisne blanco, ya sé lo que viene: el famoso cuarteto. Las veo salir. La música tan conocida me emociona; también a la niña de al lado . ¿Quiénes son? —me pregunto cuando empieza—. Distingo a las bailarinas.
Qué bien se les ven los pies a las cuatro. Son fuertes, perfectas para esta variación, — pienso—. Percibo cierta falta de coordinación en una de las frases. Sé que es difícil. Algo pasó, ¿se equivocó alguien? No sé, fue muy rápido. En realidad se ve bastante lejos, ni siquiera se nota bien el maquillaje. Acabó. Aplaudo. Relajo mi tensión hacia el respaldo de la butaca. Estoy viendo los “4 Cisnes”.

Después de haber llegado responsablemente al lugar que me toca en la fila que enmarca el lado derecho del foro, y de tener pies, torso y cabeza en la posición correcta, me relajo. Soy la sexta en la fila. Oigo, atrás, en la esquina contraria, diez pasos. Oigo un “y”. Han entrado los cuatro cisnes. Oigo los primeros acordes. Empiezo a contar las frases en mi cabeza. Dieciséis de ocho cuentas cada una. Nunca he podido contar de corrido hasta ciento veintiocho. Me distraigo con la música, me dan ganas de salirme de la fila y practicar los pas de chats y las cabezas. Mañana me toca a mí con mi elenco y todavía tenemos que trabajar en esa parte. Tenso el cuerpo porque me creo capaz de hacer una locura: salirme de la fila a practicar detrás de ellas. Hoy es una función de noche estrellada. Me imagino qué pasaría si me aventara al lago y nadara. ¿Cómo reaccionarían todos? Tan sólo si me asomara diez centímetros alcanzaría a ver mi reflejo en el agua. Oigo el remate final de la música. Me conecto, vuelvo en mí. Camino cuatro pasos hacia la derecha, al máximo de mi relevé, y la siguiente pose está lista. Estoy sintiendo los “4 Cisnes”.

Ocho minutos para estirar pantorrillas; ingerir un sobre de carbohidratos; golpear un poco los cuádriceps con las palmas de las manos; reunirse con las otras tres. Saltar como canguro mientras recordamos las correcciones importantes; practicar la colocación en el foro y la manera en la que nos tomamos de las manos antes de empezar. Seguir saltando como canguro. Se está acabando el pas de deux del cisne blanco. Palmadas de ánimo, inyección de energía. Nos formamos para entrar. Hacemos una última broma. Siento las manos de Sonia y de Alicia. Abro los oídos, entrecierro los ojos. Quiero sonreír. Ya estoy viendo al público. Ciento veintiocho momentos todos muy claros, aunque se entremezclan números con palabras en mi cabeza. Honda respiración para arrancar hacia la parte más pesada, sentir la energía que corrió por nuestras manos antes de ese momento. Un apretón solidario. Avanzamos.
Por cinco segundos no pensé nada. Mi mente estuvo en blanco, no hubo cuentas ni palabras, sólo impulso. ¿Cómo llegué hasta aquí? Me asombro, alarmada. ¡Qué riesgo! Fin. Aplausos. Siento una ligera decepción si son tímidos, quiero acelerar los saludos finales y salir. Salir. Sentir el corazón más grande si son cálidos y si oigo, incluso, algunos “bravos”. Estoy bailando los “4 Cisnes”.

2 Comment

  1. Epsilon says: Responder

    Woow, me gustó mucho esta entrada! Es muy muy bonita la descripción y la forma que se integra todo… y es que, es quizá algo, por lo que todas pasaremos y es hermoso, amo el final “estoy bailando los 4 cisnes”. Felicidades.

    1. admin says: Responder

      ¡Muchísimas gracias!

Deja un comentario