Las Willis

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Willis: Jóvenes muertas antes de casarse que se convierten en blancos fantasmas que deambulan errantes por los bosques al claro de la luna)

                               La salida inicial

Éste es uno de los cuerpos de baile más impactantes del repertorio del ballet clásico; pertenece al segundo acto de Giselle y es sumamente inspirador y desafiante para cualquier bailarina.
Mirtha, reina de las willis poderosa y elegante, invoca con los últimos acordes de su entrada a su ejército fiel, que suele aparecer porlas noches para hacer bailar a los hombres hasta morir.Tras bambalinas estamos ya veinticuatro bailarinas formadas de tres en tres. La entrada del cuerpo de baile tiene que ser contundente. Como las “piernas” del escenario nos impiden ver a nuestras compañeras de los lados observamos a las que están enfrente para lograr dar el primer paso al mismo tiempo y a la misma altura. A pesar de haberlo ensayado muchas veces este momento nos hace sentir nerviosas a todas porque nadie quiere verse fuera de filas al aparecer en el foro. Una vez en el escenario, los primeros momentos de la coreografía son suaves, serenos y solemnes. Poco a poco, las willis aparecen con la caída del sol y expresan melancólicas sus recuerdos: aquellos amores que las hicieron perder la vida. Hay que mantener esa expresión en la mirada hasta llegar a la marca correspondiente. Mientras, Moyna y Zulma, las dos willis principales, cuentan la historia de sus respectivos desamores y de su propia muerte. Cuando Giselle, que ha muerto en el primer acto, emerge de su tumba, desconcertada y triste, las willis la acompañan un momento para luego dejarla sola durante el encuentro que tendrá con Albrecht, quien ha ido a visitarla al cementerio.

                                                                               La Bacanal

En este ballet se le conoce como bacanal al momento coreográfico donde las willis, lideradas por Mirtha, protagonizan una escena de venganza femenina. No es una fiesta ni una orgía pero sí una celebración mística y exacerbada para acabar con los hombres que por el bosque aparecen. En este caso, las víctimas serán Hilarión, enamorado platónico de Giselle, y Albrecht, quien supondrá un conflicto cuando ella, por el amor que le tiene, desee perdonarlo de su traición y se enfrente a Mirtha.
La música apasionante de Adam logra el punto más fuerte y violento en este momento. Las willis están enfurecidas y por su sangre corren venganza y odio. La gran diagonal que se forma con ellas a lo largo de todo el escenario es decisiva. En sorpresivos cánones van llevando a Hilarión hasta su muerte. Quizá sea una de las escenas más impresionantes de ver y ejecutar de un cuerpo de baile en el repertorio clásico.
Para nosotras, bailarinas, esta escena es muy difícil, pues cada una tiene que explorar sentimientos negativos en su interior; utilizar experiencias y anécdotas que detonen enojo, rencor; ser precisa y llenarse de una fuerte energía física para transmitir la intensidad que la música y el texto exigen. Pocas veces tenemos la oportunidad de explorar esto colectivamente y podríamos ejecutar la coreografía sin buscar esta experiencia simplemente haciendo los pasos precisa y correctamente pero nos quedaríamos vacías y probablemente también lo quedaría el público.

La espera

Agitado, el cuerpo de baile enmarca ahora el escenario donde estará inmóvil mientras Giselle baila con Albrecht una última danza desde la naturaleza de sus mundos. Las bailarinas permanecemos en poses que sutilmente van cambiando con los brazos siempre cruzados bajo el pecho y la mirada serena. Para algunos, esta pose recuerda al descanso eterno en el ataúd; para otros, simboliza el hijo nunca nacido de un amor jamás consagrado. Pendientes a cada momento de cómo se coloca la bailarina de adelante, viendo de reojo sus brazos y respirando juntas, esperamos. Cuesta controlar el cansancio provocado por la bacanal pero al mismo tiempo es un momento de relajación para el cuerpo y los pensamientos.

El amanecer

Una vez muerto Hilarión y llegado Albrecht al final de sus fuerzas con el alba, las willis vuelven al mundo de ultratumba de donde han venido. Giselle ya no las acompaña, ella ha sido liberada de vivir como un espíritu femenino y descansará en su tumba tras haber perdonado, o condenado a vivir, a aquel que con su engaño hizo detener su corazón.

El cuerpo de baile se va desvaneciendo ante el sol, apacible y satisfecho; siempre muy bien colocado en las filas de la luz.

 

 

 

 

2 Comment

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